CAÓTICA ANA: Viaje hacia el 0

Unidas por el caos

No vayan a verla si son del género masculino…No vayan a verlas si son mujeres a las que no les gustan los mítines…O, mejor dicho, véanla si quieren. No me apetece ahora -demasiado- caer en la tentación de emplear mucho la ironía para hablar de CAÓTICA ANA, la última película de Julio Medem, ya que es extremadamente fácil hacerlo, por diversos motivos. El primero, que es una cinta naif para creyentes, para los que comulguen con su propuesta desde el primer minuto.

Bueno, pues a mí me gusta en el cine creer lo increíble, lo más inverosimil del mundo, me encanta que los cineastas consigan eso. Y se puede hacer con cualquier cosa, con todas las armas que este arte pone en sus manos. Pero, a mi juicio, Medem esta vez no lo ha logrado. Si su obra nunca ha estado precisamente cerca de lo realista, sino más bien todo lo contrario, el planteamiento de CAÓTICA ANA es quizás uno de los más extremos, y por eso también uno de los más difíciles de resolver.

Lo que no me gusta en el cine son los mensajes obvios, la reiteración de simplezas. Viendo esta película estaba acordándome de RECUERDA, de Alfred Hitchcock, un maestro de la imagen que allí dejó que la verborrea psicoanalítica le hundiera todo el posible misterio. También me he acordado de las sesiones de hipnosis de MORIR TODAVÍA, de Kenneth Branagh, otro cineasta que conoce los peligros del exceso.

Bueno, pues el largometraje de Julio Medem está lleno de momentos, diálogos y personajes que pretenden lo sublime y consiguen lo ridículo. No busco verosimilitud en las acciones de los protagonistas, ni en el marco, no sé qué pinta la Justine (increíble mecenas) a la que pone cara Charlotte Rampling, la ingenuidad del comienzo en Ibiza es digna de una de Marisol, la escuela de arte…sin comentarios. En fin, que todos los detalles se nos revelan fallidos, porque no se consigue hipnotizarnos con el conjunto. Y es que, además de lo obvio del mensaje, se echa de menos también en CAÓTICA ANA algo más del poderío visual de su director.

Así las cosas, no pienso hablar más, y no voy a decir nada del terrible desenlace, que parece cerrar la difusa tesis pro-femenina (y anti-norteamericana, al parecer una cosa lleva a la otra), que es el único mensaje más claro de toda esta historia. Agotadora y controvertida. La peor película hasta ahora de Julio Medem. Suma y sigue, cine español 2007.

CAÓTICA ANA. Dir: Julio Medem. Ints: Manuela Vellés, Charlotte Rampling, Bebe, Lluis Homar.

2 Comentarios

  1. Tonio L. Alarcón 2 de Septiembre de 2007 2:33 pm

    Una pena, ¿verdad?

  2. ana 9 de Septiembre de 2007 8:45 am

    vaya vaya vaya… si se diese una medalla a la película que más ha decepcionado sería para…

    sabes? lo malo no es que sea de medem, lo malo no es que sea español. lo malo es que, se sigue diciendo que hay crisis. indudablemente! claro que hay crisis! si medem cae en esta narrativa insulsa…la crisis está en la base. qué es el buen cine? ahora, que alguien lo explique en la gala de los goya, a ver si para el próximo año alguien lo capta…

    besos

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