The Kingdom: El Twin Peaks de Von Trier

A principios de este verano apareció una nueva edición, doblada en castellano, de esta serie televisiva creada y dirigida por Lars Von Trier. Yo adquirí en su día la que sólo estaba subtitulada, y ésa es la que ya he finalizado de visionar, creciendo mi asombro a medida que avanzaba en su metraje.

THE KINGDOM, titulada Riget en su versión original, se realizó en dos temporadas, la primera en 1994 y la segunda en 1997. Había planteada una tercera, pero se desestimó al fallecer algunos de los principales protagonistas. El total son casi 10 horas de producto, con un final muy abierto, y con diferentes metrajes según los episodios. El director danés abordó la serie después de Europa y con el paréntesis de ROMPIENDO LAS OLAS.
La verdad es que en los primeros capítulos a mí me resultó difícil engancharme. Una vez acostumbrado y reconocido el estilo Von Trier pre-dogma, ya con cámara en mano, montaje abrupto dentro de los planos, y un retoque de la imagen virada a ocres, rojizos, marrones, y siempre siempre claustrofóbica, no veía muy bien por dónde iba a ir la cosa.
Cuando ya conocemos a los múltiples personajes que habitan y trabajan en El Reino, este gran hospital de Copenhague, empezamos a ver por dónde van los tiros. Si en EL JEFE DE TODO ESTO algunos se sorprendieron de la capacidad humorística de Lars, es que no habían visto esta serie. Dentro de su marco circunspecto, de personajes extraños que poco sonríen, su creador se carcajea de ellos desde arriba y los somete a todo tipo de vaivenes. Encabezados por ese doctor sueco que acaba todos los episodios maldiciendo a la “escoria danesa”, estos tipos no tienen nada que envidiar al retrato colectivo surreal de los protagonistas del TWIN PEAKS de David Lynch.

La señora sabelotodo
Y, también como ellos, los residentes del Reino van a pasar por pruebas de lo más fantástico. A partir del cuarto episodio, es cuando estos hilos se desatan, incluyendo ectoplasmas, vudú y fetos sobrenaturales. No diremos mucho más para no destripar sorpresas, pero ya en el sexto capítulo nos zambullimos de lleno en la ensalada de humor socarrón, situaciones surreales, y algunas hasta lindantes con el gore (que llegan a generar “mal cuerpo” de verdad en el espectador, créanme).
Sí, es una serie cerebral, y algo intelectualizada, como todos los trabajos de Von Trier, pero también absorbente y estimulante. En su egomanía habitual se permite apariciones a lo Hitchcock en todos los títulos de crédito finales de los episodios comentando crípticamente el argumento, cual diablillo juguetón.
Vamos, que si les encanta la obra del danés, esto también lo van a gozar. Y si creían que no era posible hacer una serie de hospitales diferente, muy diferente, compruébenlo por ustedes mismos.
 

Extras: La edición de Versus incluye, además de audiocomentarios parciales, un pequeño documental sobre el director (dicen que siempre los realiza él mismo, pese a que los firmen otros), con algunas secuencias poco vistas de películas anteriores, además de spots televisivos y un videoclip con la pegadiza canción de la serie.

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