De Festivales y Crisis
No opinaré sobre las películas que han sido premiadas en Donosti ese año porque mi estancia de cuatro días -¡qué mala pata he tenido!- no ha incluído a ninguna de ellas. No me parece desacertada la elección de Juan Diego en VETE DE MÍ, que es una comedia amarga, que sobre todo tiene a sus actores. Ya veré las otras que se estrenen, cuando se estrenen.(Pueden ver el palmarés aquí).
No obstante, sí tiene su gracia la reedición anunciada de la posterior polémica en torno al Zinemaldi. No sé si realmente ha cambiado tanto el festival o si se trata de una inercia crítica en los medios, que afecta también a otros sectores. Se llama “hablar por hablar”.
En lo que a la calidad de las películas se refiere, me permito remitirles a un excelente artículo aparecido en la web “Tren de Sombras”, titulado “La catatonia nacional”, referido a Venecia, pero que en parte se podría aplicar al San Sebastián de este año. Encuentra uno mucha ligereza y rapidez de criterios en algunos de los cronistas menos experimentados que últimamente se mandan a estos eventos, y mucho defenestrar y poner por las nubes sin pensarlo demasiado, y, por qué no decirlo, en alguna ocasión con evidente poco criterio.
Ya, es lo que tiene un festival-evento como éste, o como el de jazz en Vitoria, o como el Mundial de fútbol, que todos opinamos. Pero hay que saber diferenciar dónde. Para el Zinemaldi siempre es bueno seguir estando en ese punto de mira, pero, visto el estilo que corre hoy en día…

No quiere decir esto que piense que todo en el festival ha sido maravilloso. Pero muchos de sus males tienen que ver con los males que afectan a esta industria del cine en general. Asumamos ya que el glamour es una palabra en vías de extinción, y que pocos actores actuales, ni siquiera de Hollywood, llevan ya pegado ese atributo. Y los pocos que hay valen su peso en dólares de viaje, muchos dólares.
Tiene algo precioso Donosti, y son sus colas y salas llenas, hasta a las 9 de la mañana. Ojalá esto quiera decir que al público lo que le interesa más es el cine, y no estas discusiones bizantinas. Eso sí, pequeño tirón de orejas final y sigamos rebuscando mejores películas, aunque el “glamour” haya que creárselo después.
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