ALATRISTE…aquí también

¡Más cine español!¡con vocación europea e internacional! Pues sí, hemos ido a ver ALATRISTE, ese “peliculón”, como decía una señora en el hall del cine antes de entrar, seguramente porque lo había escuchado en el telediario.

Alatriste

Vaya por delante que nuestra industria tiene todo el derecho de crear una película-acontecimiento con el aparato mediático correspondiente, y ojalá lo pudiera hacer todos los años. ¡Si yankilandia nos cuela 2 ó 3 anualmente, vamos a ser nosotros menos! Y ojalá sigamos teniendo capacidad para ello.

Industria aparte, hablemos ahora de la cinta como cinta. Muchos espectadores se han visto decepcionados por la ausencia de escenas espectaculares o batallitas, sensación que uno sólo puede llevarse con el trailer y parte de las escenas vistas en los avances (por otro lado ¿cuando un trailer transmite una sensación verdadera sobre la película correspondiente?). Pero, mientras vemos ALATRISTE, de justicia es decir que no se intenta engañar a nadie. Para las escasos enfrentamientos que hay, Agustín Díaz-Yanes opta por el recurso Kenneth Branagh en “Enrique V”: planos cortos, combates cuerpo a cuerpo, y, en algunos casos, noche y mucha niebla. Y hay que decir que es una opción que casa con el tono poco triunfal de la historia.

Vamos, que ésta es una peli de personajes y emociones, claramente. Y ahí es donde pincha estrepitosamente, porque no hay ni una cosa ni la otra. Las escenas se suceden como cuadros monótonos, sin ninguna intensidad visual en ningún momento, despegadas por el confuso guión unas de otras (véase todo el planteamiento inicial), y no se crea en ningún momento la mínima empatía o impresión de realidad con lo que estamos viendo. Por ejemplo, yo, que no he leído ninguno de los capítulos de Pérez-Reverte, si me preguntan cómo es mr.Alatriste tras asistir a estas dos horas largas, soy incapaz de describirlo como personaje. Y eso, es un gran error. Se pueden imaginar que al resto les pasa otro tanto, pasan y deambulan por allí, algunos para recitar más frases que otros. Dicen los aficionados a las novelas, que uno de los errores puede haber sido querer demasiadas tramas en una misma peli, aunque tampoco creo yo que sean tantas, eso sí, mal llevadas.

Podríamos haber largo y tendido de si un director de cásting habría contratado a Viggo Mortensen si no fuera la estrella que es con esa forma de hablar el castellano. Seguramente, no, y lo peor es que yo pienso que esa limitación afecta a los recursos interpretativos de un actor tampoco maravilloso, y, en consecuencia, a toda la credibilidad de la figura central.

Se pueden comentar más cosas, háganlo ustedes. De momento, ya hemos producido en este país un digno tostón, con muy buena factura. Ahora sólo falta que hagamos una de este pelo, con muchos millones, pero que también sepa emocionar y contarlo con algo de chispa de cine. Algunos de ustedes saben cuánto me duele decir esto, pero hasta Amenábar la hubiera dirigido mejor.

 

Todavía no hay comentarios. Se el primero.

Publica una respuesta